Premios a la muerte mas curiosa

Posted: May 7, 2012 in bizarro, insolito, locura, noticias
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¿Quien no ha escuchado alguna vez en alguna conversación alguna historia sobre algún personaje o persona anónima cuya muerte resultó curiosa y cuanto menos estúpida? Pues bien, ¡a mis oídos ha llegado que existen un evento que da premios a la muerte más curiosa!

Por supuesto este premio es simbólico otorgando un galardón al ganador de la muerte que resulte más curiosa e irrisoria, aunque por supuesto, siempre con el máximo respeto hacia el fallecido…

Estos premios a la muerte más curiosa se hacen llamar “Darwin Awards” haciendo de esta forma un guiño humorístico a Darwin y su teoría de la evolución de las especies en la que, por medio de la selección natural -y la muerte-, la naturaleza va descartando a los individuos más débiles para que los más fuertes prosperen.

¿Podríamos hablar de humor negro en la naturaleza? Después de leer la siguiente de los premios a la muerte más curiosa de esta última “gala” te lo pensarás dos veces…

Premios a la muerte más curiosa

En primer lugar tenemos a un personaje famoso, David Carradine, que fue un actor estadounidense popularmente conocido por participar en la película Kill Bill. Este personaje acabo con su vida sin querer autoaxfisiandose mientras practicaba relaciones sexuales con su pareja. ¡Que me lo expliquen!

En la ciudad de Detroit (Estados Unidos) un adulto de 41 años intentaba recuperar sus llaves perdidas en una alcantarilla cuando murió ahogado en la misma por culpa del medio metro de agua que había en ella…

Nos situamos en una playa donde un joven de 21 años se le ocurrió la brillante idea de cavar un hoyo, con paredes incluidas, para resguardarse del frió. Lo que no calculó es que por culpa del viento las paredes cayeron sepultando al joven en el interior y matándolo.

Un ladrón intentaba robar en una tienda de muebles desde el techo. Por culpa de su torpeza se precipitó al suelo, lo curioso es que no murió por la caída en si, si no que murió por culpa de llevar la linterna en sujetada con la boca y al caer se la clavó en el cráneo.

La siguiente muerte ya es por falta de un ápice de inteligencia… Un hombre de 26 años apostó con sus amigos a que era capaz de meterse una pistola en la boca con cuatro balas y disparar. Ganó la apuesta….

Un ladrón se disponía a atracar un establecimiento sin percatarse que en la puerta del mismo había un coche de policía y también dentro del mismo establecimiento otro policía.

Envalentonado se dispuso a atracar el comercio sacándose su pistola y gritando “¡Esto es un atraco! a la vez que disparaba su arma de fuego al techo. El resultado fue que el policía le devolvió el fuego, acompañado por el dependiente de la tienda y el resto de clientes. La policía más tarde llegó a recoger 47 cartuchos de 7 armas diferentes.

Paderborn es una ciudad alemana que cuenta con un zoológico. En el mismo había un elefante con problemas de estreñimiento al cual intentaba ponerle cura. Después de darle un barril de laxante natural (moras, higos, ciruelas pasas…) el empleado encargado de su cuidado se dispuso a ponerle un enema anal cuando el laxante surtió efecto y saliendo todo disparado hacia el empleado el cual cayó y se golpeó la cabeza contra una piedra. Murió por asfixia bajo unos 100 kilos de excremento de elefante.

En Bélgica una pareja de ladrones intentaban robar un banco y para ello colocaron un potente explosivo en la puerta de la caja fuerte. Los inexperimentados ladrones calcularon tan mal la cantidad de explosivo que terminaron volando el edificio entero y muriendo bajo los escombros.

Un francés cansado de su vida, suponemos, quería suicidarse desde un acantilado. Para asegurar su muerte y que no hubiese fallo subió lo más alto que pudo y se ató una soga al cuello. Su idea era morir por la soga en el cuello a la vez que se prendía fuego, bebía veneno y se disparaba con una pistola. ¿Que pasó? Que el francés se ató la soga al cuello y se embadurnó en gasolina para luego beber veneno, se prendió fuego y se tiró por el acantilado. Pero cuando intento pegarse el tiro falló y dio en la cuerda, cortando la misma y haciéndole caer al mar. Como es de esperar, el agua apagó su cuerpo y por culpa de la marejada y el frío vomito todo el veneno. Un pescador que pasaba cerca lo recogió y llevó al hospital. Aunque consiguió su cometido pues más tarde murió por una hipotermia.

En Estados Unidos un hombre dormía plácidamente cuando le llamaron al teléfono y como es normal estiró su mano hasta la mesita de noche. La “sorpresa” es que no cogió el teléfono, si no su pistola para llevársela a la cabeza para “contestar” y apretar el gatillo sin querer.
peroquedices

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